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Ya está aquí el invierno, con las bajas temperaturas y la inestabilidad meteorológica que lo caracteriza.

La última estación del año está marcada por el notable frío: en los hogares, en las calles, en las carreteras... algo que, además de dejar hermosas estampas, implica un esfuerzo por nuestra parte para prevenir y evitar los riesgos destacados de este período.

De cara a los desplazamientos, largos o cortos, que llevemos a cabo en invierno, es esencial tener los vehículos equipados ante los peligros con los que la nieve, las heladas o mismo la lluvia nos puedan sorprender.

Elementos de señalización y cadenas, junto con mantas, ropa de abrigo y ciertas provisiones, son imprescindibles en el interior de los coches.

Las condiciones meteorológicas adversas propias de esta época del año son un factor de riesgo para la seguridad vial.

Conducir bajo episodios de visibilidad reducida o sobre el asfalto resbaladizo puede suponer una situación de riesgo, ya que aumentan las posibilidades de sufrir un accidente de tráfico.

Para circular con seguridad y evitar perder el control del vehículo cuando se forman placas de hielo en las carreteras, hace falta levantar el pie del acelerador, sin frenar, y sujetar con firmeza el volante.

Por otra parte, si la niebla condiciona la visibilidad en las vías de circulación, aumentar la distancia de seguridad entre vehículos disminuye el riesgo de sufrir una colisión por alcance.