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Aunque la llegada del invierno no es ninguna sorpresa, muchos de nosotros me los podría no estar preparados.
La última estación del año está marcada por las bajas temperaturas y la inestabilidad meteorológica.
Esto implica un esfuerzo por nuestra parte para prevenir y evitar los riesgos destacados de este período, tanto en los hogares, como en las calles o en las carreteras.


Ante las bajas temperaturas y los efectos de las condiciones adversas de la meteorología, es fundamental:

  • Limpiar las baixantes e inspeccionar el tejado de la vivienda
  • Revisar y adecuar la chimenea
  • Asegurarse de que el sistema de calefacción funciona correctamente. 

Este último, un aspecto importantísimo, en el que debemos poner toda nuestra atención se queremos evitar sufrir un accidente o una intoxicación por monóxido de carbono. Un gas que puede llegar a ser letal y escapa completamente a nuestros sentidos: ni huele, ni se ve, ni se saborea, ni se siente, ni se palpa. 
Los síntomas más comunes en este tipo de intoxicaciones son:

  • Dolor de cabeza
  • Mareos
  • Debilidad
  • Malestar estomacal, vómitos
  • Dolor en el pecho y confusión.

Se detectas estos indicios, ventila la vivienda el más rápido que puedas y abandona el lugar.
También, para mayor seguridad, puedes instalar un detector en la casa o, en todo caso, garantizador una ventilación constante de los espacios. De hecho, con el uso de fuentes de calor que funcionan con leña o gas, debes abrir ventanas con mucha frecuencia: la ventilación es clave.

Que nadie piense que en invierno no se producen incendios en el hogar. Lamentablemente, se trata de un tipo de incidente transversal y frecuente en cualquier época del año. Si bien, durante este período, repetimos ciertos comportamientos que comprometen seriamente nuestra seguidad en casa, como es tratar de secar la ropa nos radiadores o fuentes de calor.


Sabemos de los quebraderos de cabeza que produce tratar de secar la colada, pero métodos como estos son nada recomendables

 

Nos sorprenderán, durante estos meses, los termómetros, muchas veces, con valores bajo cero. Una circunstancia que derivará en nieve, hielo y frío: tenemos que prepararnos, ya sea en nuestro papel como conductores o como peatones.
En este último caso, al caminar por la calle, lo más seguro es hacerlo mediante pasos lentos y cortos, pues el hielo y la humedad puede provocar caídas.
Además, en el exterior, es fundamental vestirse con la ropa de abrigo acomodada: que sean muchas prendas ligeras y holgadas, sobre todo, para proteger a los colectivos más vulnerables ante lo mal tiempo y el frío intenso, como es la cautivada o las personas de edad avanzada.
También, es importante llevar un teléfono móvil al salir de la casa, siempre con la batería cargada al máximo.

 

Las condiciones meteorológicas adversas propias de esta época son un factor de riesgo para la seguridad vial.
Manejar con extraordinario tacto, evitar movimientos bruscos y utilizar el motor como freno son acciones necesarias al conducir bajo episodios de visibilidad reducida o sobre el asfalto resbaladizo.
También, ante la presencia de placas de hielo en las carreteras, para circular con seguridad y evitar perder el control del vehículo, hace falta levantar el pie del acelerador, sin frenar, y sujetar con firmeza el volante.
Por otra parte, aumentar la distancia de seguridad entre vehículos disminuye el riesgo de sufrir una colisión por alcance si la niebla condiciona la visibilidad en las vías de circulación.

También es necesaria una puesta a punto del vehículo y de su equipamiento en este período estacional, debido a las bajas temperaturas.
Por eso, hay que asegurarse de que hay suficiente anticongelante en el agua del limpia parabrisas, y comprobar que los frenos, las luces y los neumáticos están en buen estado.
Además, conviene aprender a colocar correctamente las cadenas, comprar un rascador de hielo (cuesta poco y hace mucho) y consultar siempre el estado de las carreteras.

A pesar del espectáculo que presenta el mar en invierno, la verdad es que el mejor es evitar presenciarlo. Las consecuencias de los efectos meteorológicos típicos de estas fechas pueden provocar que una onda te arrastre mar a dentro.
También, conviene dejar la foto del show para otro momento. Es peligroso acercarse a acantilados o paseos marítimos con mucho oleaje. Puede acabar mal.

Por último, pero no menos importante, abrimos un pequeño espacio para los amantes del deporte en montaña. Recordamos la importancia de:

  • Conocer bien la ruta
  • Ayudarse con mapas y GPS
  • Ir acompañado
  • Tomar puntos de referencia
  • Evitar los atajos
  • Batería del móvil completa
  • Ropa y calzados adecuados tanto a la actividad como a las condición climáticas.